El Masaje Chuaká es una técnica mongoliana muy antigua que trabaja los miedos en el cuerpo. Cuenta la leyenda que los guerreros mongoles cuando iban a la batalla se pegaban miedos.
A través de mucha especialización y práctica, los chamanes mongoles crearon la técnica del Chuak’a. Es una técnica que separa la fascia del hueso, purificando el cuerpo de miedos.
Los chamanes trabajaban con un mapa corporal que identificaba 27 zonas, en las cuales se alojan distintos tipos de miedos.
Este es un masaje que actúa a nivel emocional, liberándonos de lo que W.Reich llamaba «la coraza» permitiéndonos vivir con mayor libertad y confianza.
Oscar Ichazo fue quien trajo el Masaje Chuak’a a occidente y se lo enseñó a las personas que conformaban el grupo Arica. Oscar Ichazo fue también quién le entregó el Eneagrama a Claudio Naranjo.
Conocí el masaje Chuak’a cuando tenía 22 años y me ha acompañado en los procesos más importantes de mi vida.

“El masaje es una práctica espiritual tanto para el dador como para el receptor.”
Gabrielle Roth (creadora de los 5 ritmos y alumna directa de Oscar Ichazo).

“En todo está la semilla de su aparente opuesto, y en ninguna práctica es esto más evidente que en el simple acto de llegar a tocar a otro.

Nos necesitamos unos a otros. Cada uno tiene el poder de sanar, y este poder se moviliza a través de la acción creativa.

Nosotros, que hemos estado tan perdidos, necesitamos desesperadamente claves para desbloquear la sabiduría del afecto y la intimidad, de manera segura, natural y orgánica. El masaje es una herramienta así.”
G.Roth

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“El masaje es una de las artes más sutiles; y no es sólo cuestión de experiencia. Es más una cuestión de amor.

Aprende la técnica, después olvídala.

Entonces, simplemente siente y muévete con tu sentimiento. Cuando aprendes profundamente ese arte, el noventa por ciento del trabajo lo hace el amor, el diez por ciento la técnica. Simplemente un mero contacto, un contacto amoroso y algo se relaja en el cuerpo…


El masaje es necesario en el mundo porque el amor ha desaparecido. Hubo un tiempo en el que bastaba el mero contacto entre los amantes. Una madre tocaba al niño, jugaba con su cuerpo, y eso era masaje. Era suficiente, más que suficiente. Era en parte una profunda relajación y en parte amor. Pero eso ha desaparecido del mundo. Con el tiempo hemos olvidado dónde tocar, cómo tocar, cuán profundamente tocar. De hecho, el contacto es uno de los lenguajes más olvidados…

Mientras das masaje, toda tu alma se introduce en el cuerpo del otro, lo penetra, relaja los más profundos complejos. Dar masaje es entrar en relación con la energía del cuerpo de algún otro y sentir lo que falta, sentir donde el cuerpo está fragmentado y hacer de él un todo… ayudar a que la energía del cuerpo no sea ya fragmentaria, no sea ya contradictoria. Si las energías del cuerpo se van alineando y convirtiendo en una orquesta armónica, entonces has tenido éxito. El cuerpo humano es el santuario mismo de Dios, el templo de Dios.”
Osho